viernes, 22 de marzo de 2019

Plazas mayores segovianas

   Segovia es quizá la provincia de este país que mejores plazas mayores tiene. La plaza mayor es un lugar importante en los pueblos y las ciudades (piénsese en Salamanca, Madrid, Cáceres y tantos otros sitios...), pero en Segovia se concentran buena parte de ellas. Aquí traigo la de la capital, que está muy bien y han conservado en buen estado (pese al aluvión turístico), y las de Riaza, Sepúlveda, Turégano y Ayllón. Son así:

Segovia

Riaza
 
 Sepúlveda
 
 Turégano
 
Ayllón
    
Esto de las plazas mayores y antiguas tiene muchas resonancias históricas, y si usted es aficionado a estos asuntos puede echar una ojeada a este enlace, en donde se habla de ello (y de otras cosas):


domingo, 3 de marzo de 2019

Cuando el cachalote habla con los extraterrestres





Ya ha aparecido la tercera parte de La aventura de las luces azules, la gran aventura que ando publicando desde hace meses. Esta no es una aventura en broma, que nadie lo piense, prueba de lo cual es que en esta tercera entrega la negra se va al fondo (del mar, y no la pueden sacar); el astronauta, que es hijo de un chino que inventó un aparato para cortar las tortillas redondas en la cantidad de trozos que uno desee, se queda colgado en órbita solar, y lo que es más: que Eduguá y el cachalote (en negrita los protagonistas principales de este ingente cuento, 800 páginas) establecen al fin contacto mediante las ondas telepáticas, lo que los pone en comunicación con los que nos miran desde las estrellas.


¿Que con semejantes mimbres no se puede escribir una novela? Eso lo dirá usted. Yo la escribí hace años, y me parece que ha llegado el momento de que vea la luz, y para que se advierta que, como decía, esto va en serio, pongo un trozo del texto. Cada uno que piense lo que quiera.


 



LA PETICIÓN

Eudoxio, que fue quien me presentó a los exteriores, una noche, en mitad de uno de nuestros coloquios, me dijo, habla con ellos, si quieres, y acto seguido ante mí se desplegó un gran campo lleno de flores blancas y amarillas en sustitución de sus policromadas postales marinas.

Sí, fue Eudoxio quien me introdujo. Estaba hablando conmigo y de repente dijo, habla con ellos, si quieres. Yo le contesté, ¿con quiénes?, y él me dijo, con los que nos observan desde la estrella, este es el momento, ¿no querías conocerlos?, y tal y como iba diciendo, una enorme llanura pintada del más puro verde de la clorofila se desplegó ante mis ojos, el mar y sus azules aguas dejaron paso a la hierba de primavera.

Una nueva voz, una voz sin forma, dijo, hay una fuerza que actúa coordinando células, es la vida, pero hay otros fenómenos en los que se coordinan otras clases de objetos. Por ejemplo, las bandadas de pájaros que dibujan ondas en el cielo. ¿Tú crees que eso no significa nada? Hay fuerzas en este Universo que vosotros no conocéis. Sí, hay muchas, hay muchísimas, pero aún hay otras sobre las que ni siquiera nosotros sabemos una palabra. Sólo sabemos que existen, lo que es estadística pura, una de las infinitas aplicaciones del principio de mediocridad. ¿Por qué alguien iba a saberlo todo? Eso no ha sucedido nunca ni nunca sucederá. Nosotros somos unos recién llegados a esta grandiosa obra que se representa en el Teatro Universal. Acabamos de llegar a este escenario, tenemos un papelito aquí abajo, pero de lo demás no sabemos nada. El decorado, ¿quién lo ha dibujado?, ¿quién lo ha construido? ¿Y los trajes…? Del conjunto de la obra, y no quiero ni hacer mención a lo que pueda suceder en el tercer o cuarto acto, de eso no tenemos ni idea. Además, nos han prohibido hacer milagros. Todos los seres deben recorrer su propia senda. No hay atajos en el camino de la evolución de la materia.

Eudoxio, en una ocasión anterior, me había dicho: ellos no se sujetan a modas, están muy lejos de las pasajeras formas que a vosotros os resultan familiares, así que cuando los oigas te costará entenderlos, y sin embargo yo lo comprendí perfectamente, porque que nosotros no sabemos nada, resultaba evidente, y que en los caminos de la evolución no hay atajos, también.

El verde campo centelleó entonces con el nacimiento de nuevas flores. No fueron muchas. Eran rosas y moradas y entonaban muy bien con las blancas y amarillas, lo que parecía algo del gran Renoir. Mi curiosidad iba en aumento, o a lo mejor no era pura y simple curiosidad. Quizá tuviera más que ver con la natural admiración que seres superiores te pueden producir, porque, ¿quién es responsable de lo que hace en sueños? Las palabras, ¿salieron de mi boca o de mi mente? Me oí decir,

–¿No podría verle yo a usted, esa voz que habla?

–Sí, no hay ningún inconveniente.

La excitación que me produjo semejante anuncio, aunque estaba casi dormido, fue semejante a las que, causadas por hechos excepcionales y en contadísimas ocasiones, experimentamos en nuestra vida consciente, y de lo que sucedió después resulta difícil hablar, aunque ya no parecía un sueño. Aquello no era ya una postal como las de Eudoxio, una postal policromada y tridimensional. La nueva visión estaba tan conseguida en todos sus detalles que hasta el viento te daba en la cara. No era como si estuvieras allí, sino que lo que sucedía es que estabas allí, en el lugar en que ellos te colocaban. Una bruma lechosa, que descansaba sobre el gran pajonal repleto de flores de colores diversos, empezó a tomar variadas formas, mientras allá atrás, al fondo, se pintaban montañas lejanas y un cielo azul pleno de casi inmóviles cúmulos humildes… Bueno, un paisaje muy bonito, mucho mejor que una de esas animaciones con que se deleitan los viajeros del superrealismo, una visión tan completa que yo me pregunté, ¿qué es esto?, parece un paisaje terrestre, y luego la bruma empezó a tomar variadas formas.

El aire me seguía dando en la cara como cuando estás en el campo, y por el fondo apareció caminando una chavala, es decir, una mujer. ¿Quién era? ¿Era la abuela…? No sé. A veces también parecía Sandy, mi maravillosa sobrina inglesa que me guiñaba un ojo como sólo ella sabía hacer, o Nosara cuando fue pequeña mayor, porque aquello que venía hacia mí era una niña mayor, aunque esto quizá sea decir mucho, hablar con contrasentidos… O a lo mejor era una mayor pequeña, de las que también hay, yo he conocido a algunas –la verdad es que es una lástima que se hagan mayores; de pequeñas entienden todo, y luego esa facultad se difumina en el fondo gris de la vida–, pero fuera quien fuese venía hacia mí y me miraba. Y también podría ser la jefa, ahora que me fijaba, porque tenía su misma cara…, y aquello que llevaba entre las manos…

 


 

 


(Este libro se puede ver AQUÍ.)

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Aparte de lo anterior, y para los ágrafos (es decir, los que en la palabra escrita no son capaces de ver imágenes), traigo también unos


LUGARES PARA PASAR EL RATO


 


Película sobre la España actual que se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc


 


Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película (y sin música), también se pueden ver: AQUÍ.


 


Otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.


 


Y además ESTO, que es sólo para elegidos.

 

sábado, 2 de febrero de 2019

PARA LECTORES (más abajo hay una sección para ágrafos)




Últimamente está la cosa muy chunga, puesto que la literatura (al igual que ha sucedido con la música, la pintura, el cine...) ha caído en manos de empresas a las que no interesa en absoluto la vertiente que podríamos llamar artística de estas actividades, sino sólo lo que atañe al rendimiento económico. Resultado: lo que tenemos hoy. No hay música, sino 40 principales. No hay libros divertidos escritos por personas que conozcan el oficio, sino 40 criminales. No hay cine, sino una pelea de chisgarabís por las subvenciones... Y así sucesivamente. Poco podemos hacer, excepto resignarnos, pero yo voy a anunciar aquí algunas lecturas que a lo mejor (por lo menos) os divierten. Se podría hablar de Narraciones históricas y de Narraciones contemporáneas, puesto que hay novelas que suceden en la actualidad y otras que están ambientadas en siglos anteriores. La Edad Media, la época de los romanos, la prehistoria, la edad moderna, el siglo actual e incluso un poco de futurismo... Todo lo podéis encontrar en esta página:

 

https://www.amazon.es/Camargo-Rain/e/B019RODFL0

 

Aviso a navegantes: También hay un libro de cocina y un manual para enseñar a hacer fotos como se hacían antiguamente, pero el resto son novelas de aventuras como las que he pintado más arriba. Todo es muy barato y, al menos, pasablemente escrito.

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Ahora otra cosa completamente distinta:

LUGARES PARA PASAR EL RATO

 

Película hecha con fotos y basada en contrastes, como agua, cerveza; costa luminosa, costa nublada; lugar acuático, lugar polvoriento..., y así sucesivamente.

Se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc

 

Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película, también se pueden ver: AQUÍ.

 

Otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.

 

jueves, 10 de enero de 2019

Tres leyendas relacionadas con las pasiones





OTROS LUGARES PARA PASAR EL RATO

Película hecha con fotos y basada en contrastes, como agua, cerveza; costa luminosa, costa nublada; lugar acuático, lugar polvoriento…, y así sucesivamente.

Se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc

Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película, también se pueden ver: AQUÍ.

Otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.

Y de esto no digo nada.

viernes, 30 de noviembre de 2018

Continúa LA AVENTURA (Segunda parte GRATIS)


https://www.amazon.es/dp/B07JQP1SVS


Desde el 30 de noviembre, viernes, hasta el 4 de diciembre, martes, se podrá descargar GRATIS (et amore) la segunda parte de La aventura de las luces azules, la titulada Rondeau. En este libro continúan narrándose las aventuras de Eduguá, la negra y el cachalote del océano Atlántico, personajes que, merced al paso del tiempo, se van aproximando al desenlace que el futuro les tiene guardado. Eduguá vive la juventud (y todo lo que ello conlleva); la negra, no sin fortuna, emigra a los Estados Unidos, y el cachalote, en perpetua observación de fenómenos que no están a nuestro alcance, se establece como patriarca sobre las aguas y funda su propia manada. Al fin, ¿qué sucederá? ¿Llegarán a encontrarse y conocerse?

Esto será materia de la tercera parte (Scherzo allucinante) y sobre todo de la cuarta (Andante con moto e finale), episodios cuyos títulos ya indican las previsibles complicaciones e irán apareciendo durante los próximos meses.

 

El que, durante los días que se dice más arriba, quiera bajar gratis este episodio, puede hacerlo aquí:

 

https://www.amazon.es/dp/B07JQP1SVS

 

 

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Ahora otra cosa completamente distinta y que no tiene nada que ver con lo anterior (aunque también gratis):

Esta es una película hecha con fotos y basada en contrastes. Por ejemplo: agua, cerveza; costa luminosa, costa nublada; cuadriláteros, redondeles; lugar acuático, lugar polvoriento..., y así sucesivamente.

Se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc

 

Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película, también se pueden ver: AQUÍ.

 

Y otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.

 

Y ya, puestos a tratar de fenómenos extraños, los interesados en novelas de aventuras pueden mirar AQUÍ.

 

domingo, 18 de noviembre de 2018

Viento sur en la costa norte española


 

La meseta castellana finaliza abruptamente en su vertiente norte, lo que delimita un pronunciado escalón en la parte que da hacia el mar Cantábrico, escalón más acusado en Asturias y Cantabria, que provoca un curioso efecto meteorológico. Este efecto, conocido como efecto Föhn, se observa también en otros lugares de la península, siempre en laderas que están a sotavento de altas montañas, caso de los Pirineos o Sierra Nevada.

Cuando en las regiones que están al norte de la cordillera cantábrica soplan vientos del sur, las masas de aire se desploman desde las montañas y se acumulan en el fondo de los valles, aumentando de esta forma la densidad, y con ello la presión, y por lo tanto (según enseñan las leyes de la Termodinámica), la temperatura. La consecuencia más inmediata de tal estado de cosas es el aumento súbito de estas temperaturas en las zonas bajas, pudiendo alcanzarse en la costa 23º o 24º en días de invierno, cuando la cercana meseta se encuentra cerca de 0º. (Por ejemplo, en Reinosa, punto álgido [más frío] de semejantes turbulencias, ya se dice: «En este pueblo sólo hay dos estaciones: el invierno y la de la Renfe».)

 

 

Otro resultado chocante de tal estado de cosas es el inmediato y paralelo descenso de la humedad del aire, lo que despeja las brumas y da origen a una gran transparencia de su atmósfera, por lo general neblinosa en estos lugares.

 

 

En la bahía de Santander, por ejemplo, los días de sur son muy adecuados para hacer fotografías, pues el paisaje se adorna de nuevos matices y tonalidades, y sus aguas, de ordinario mansas, se encrespan como en mar azotado por vientos que alcanzan normalmente los 100 k/h.

 

 

A este viento, en Santander, se le conoce como surada o ábrego, y en el lugar del fondo de la bahía del que procede, se abre un agujero por el que asoma el cielo azul, fenómeno conocido localmente como agujero del ábrego.

 

 

Suele verse hacia el sudoeste, por lo que a la hora del ocaso asomará por allí el Sol inundándolo todo con una curiosa luz, tal y como se puede apreciar en las fotografías que ilustran esta entrada.

 

Otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.y AQUÍ

 

Y ya, puestos a tratar de fenómenos extraños, los interesados en novelas de aventuras pueden mirar AQUÍ.

 

martes, 30 de octubre de 2018

La mayor aventura jamás contada




Imagínese el mundo del siglo XXI. No el de principios (la actualidad, que de sobra conocemos), sino el que se nos viene encima. El mundo de los decenios de los años 30, los 40, los 50..., al final del cuál... 

(esto tiene lugar durante el solsticio de verano del año 2050, o el solsticio de verano del 50, como dice la negra: [...] así que la primera noche, también la primera noche de aquel verano, el verano del cincuenta, mientras la civilización llegó a buscarnos la pasamos solos [...] ),

... sucede el milagro, que milagro fue y estupefactos dejó a los miles de millones de habitantes de nuestro planeta Tierra.
¿Qué fue ello? No lo desvelaré, claro está, pero allí intervinieron fuerzas de las que aún no tenemos noticia. ¿Cómo íbamos a tenerlas, si los seres que las produjeron desdeñaban a la humanidad como interlocutora? ¿Para qué nos iban a necesitar, si ya existen los cetáceos?... Y es que no somos el centro del mundo, como muchos piensan, sino una especie que, aparentemente, está dando sus últimos suspiros.
La aventura de las luces azules es la última de las novelas que estoy publicando, una narración futurista (una fantasía, por lo tanto, y una fantasía bonita), en la que se aborda el problema de la evolución (de la evolución de la materia, se entiende, que desde el big bang no ha cesado de reelaborar sus estructuras, galaxias, estrellas, seres vivos...), lejos, muy lejos de las coordenadas hoy cotidianas, toda esa anticuada e inane jerga de izquierdas, derechas y demás zarandajas con que se entretiene a las por definición acríticas sociedades actuales. Es preciso traer a colación asuntos nuevos, pues el mundo que nos espera no se va a componer de lugares comunes y baladíes y trasnochadas frases hechas.
La aventura de las luces azules es un título que lo define a la perfección. Es una aventura, vaya si lo es –una innumerable sucesión de ellas–, y amén de otros elementos (la superficie de los continentes, sí, pero también la del océano, sus más profundos abismos y la inmensidad de los yermos espacios interplanetarios...), está aderezada por los efluvios –de los que no sabemos nada– de las ondas telepáticas, es decir, las que se supone que emiten –aunque aún no las hayamos detectado– máquinas tan complicadas como los cerebros de los animales superiores. ¿Y quiénes son los animales superiores? Pues se supone que las personas... y los cetáceos. Hay más, y tampoco habría por qué circunscribirse a ellos, pero para no complicar el asunto, los personajes principales de la historia son tres: un europeo que nace el 1 de enero de 2001 –justo con el milenio–; una negra procedente de la selva caribeña y cuya mayor afición es el mar, y un cachalote del océano Atlántico; telépata, por supuesto. Entre los tres dan cuerpo a esta ingente historia –La aventura de las luces azules–, que se extiende durante 100 años y 800 páginas.
Esta no es una narración de ficción científica (impropiamente llamada ciencia ficción), puesto que aquí no se habla de ciencia (o se habla muy poco), pero que inevitablemente cuenta con elementos de ese género, como la telepatía y la presencia de inteligencias extraterrestres. Entendámonos, la presencia, que no quiere decir su aparición en escena en carne mortal, puesto que no creo que estos seres sean tan tontos como para descender a la Tierra que conocemos, y menos con la que está cayendo en la sociedad de analfabetos informáticos que caracteriza los tiempos actuales. Sin embargo, allí están, contemplándonos con estupor desde el lugar que ocupan...

La que publico ahora es la segunda parte, subtitulada Rondeau, y luego, con intermedios de unos meses, seguirán las restantes, Scherzo allucinante y Andante con moto e finale.
¿Qué más quieren que les cuente?, porque podría hablar de tantas cosas... De las aventuras abisales de la negra; de los conciertos de puertas chirriantes en alta mar –puesto que la música es parte fundamental en esta historia; del astronauta perdido para siempre en órbita solar; de la bienaventuranza, especie vegetal de allende los espacios siderales; de la boda por ondas electromagnéticas y los coloquios con seres que están lejos, muy lejos... pero no diré más. El que esté interesado en leer semejante cuento, que cuento es, y provisto de colosal fantasía desbordada (es el mundo del futuro), ya puede hacerlo AQUÍ

La primera parte (Allegro vivace) se puede ver AQUÍ.

    Muchas más fotos, AQUÍ.