miércoles, 25 de abril de 2018

El más grande de las novelas de aventuras: Julio Verne

Julio Verne a los 25 y a los 50 años


Por supuesto, leí las novelas de este señor cuando era pequeño, y tenía buen recuerdo de ellas; muy difuso, pues los años no pasan en balde, pero conservaba vivas la idea de su ingenio y la amenidad de sus relatos. El caso es que ahora he vuelto a leer diez de ellas, seguidas, que son:

Cinco semanas en globo
La isla misteriosa
Veinte mil leguas de viaje submarino
La vuelta al mundo en ochenta días
La esfinge de hielo
El volcán de oro
Miguel Strogoff
Dos años de vacaciones
Viaje al centro de la Tierra
Alrededor de la Luna

... y tengo que decir que este autor es un genio.
Dejando aparte las malas traducciones (a veces pésimas, aunque a veces, no se sabe por qué, medianamente correctas) y las peores ediciones (esto de las ediciones electrónicas clama al cielo), el fondo que te queda tras acabar semejante lectura (y salvar los innumerables escollos de las impresentables y ya citadas ediciones) es magnífico.
Por ejemplo: todos estos libros tienen algo en común, y es que en ellos, amén de las continuas aventuras con que adorna el relato, va pasando revista a lugares que en su tiempo eran casi desconocidos.

En Cinco semanas en globo es África de este a oeste (desde Zanzíbar a Senegal) vista desde el aire.
En La isla misteriosa: aventuras de unos náufragos en una isla desierta, a la que sacan el mayor partido posible.
Veinte mil leguas de viaje submarino: descripción del fondo del mar, y no de un mar, sino de todos los océanos, pues el larguísimo viaje transcurre por el Pacífico, el Índico, el Mediterráneo y el Atlántico.
La vuelta al mundo en ochenta días: como dice el título, la vuelta al mundo en su época, para lo que utiliza todos los medios de transporte imaginables: barcos, ferrocarriles, carros, elefantes..., e incluso un trineo a vela en el que los viajeros recorren parte de las llanuras centrales de los Estados Unidos.
La esfinge de hielo: viaje hasta el polo sur, en donde supone que hay un océano navegable. (Esta novela es una especie de continuación de La narración de Arthur Gordon Pym de Edgar Allan Poe.)
El volcán de oro: acerca de la vida en los placeres auríferos del norte de Canadá, lindando con Alaska, más allá del círculo polar.
Miguel Strogoff: relato de un viaje ambientado en Siberia, cuyos protagonistas la recorren desde Moscú a Irtkusk, casi en las mismas orillas del océano Pacífico.
Dos años de vacaciones: nueva narración de náufragos, en la que los protagonistas son un grupo de niños de seis a catorce años, capaces (como en La isla misteriosa) de sacar el máximo partido a sus adversas circunstancias.
Viaje al centro de la Tierra: los expedicionarios (un profesor loco, su sobrino y un islandés) no llegan al mismo centro, pero efectúan un largo recorrido por parajes fantásticos.
Alrededor de la Luna: continuación del libro llamado De la Tierra a la Luna, en el que se relata el viaje hasta la Luna, su circunnavegación y la vuelta a la Tierra.

Mi opinión es que la mayor parte de estos libros son unos monumentos de lectura obligada para los aficionados al género de aventuras. Tan sólo los dos últimos citados (Viaje al centro de la Tierra y Alrededor de la Luna) me han parecido un poco más flojos, quizá porque los lugares en los que transcurren son hoy más conocidos y choca el exceso de fantasía, pero el resto resultan totalmente creíbles, y la cantidad de datos que aporta sobre los lugares que describe va mucho más allá de lo esperado.
Julio Verne es conocido como «el padre de la ficción científica», y no en vano, puesto que imaginó máquinas que entonces no existían y hoy han sido construidas. Por ejemplo, las naves espaciales del programa Apolo o el submarino de Veinte mil leguas de viaje submarino, perfecto trasunto de los sumergibles nucleares existentes, tanto en su tamaño como en el aspecto con que lo describe. Es verdad que el suyo no era nuclear, sino eléctrico, pero esto, si bien se piensa, es un detalle menor, y para que se vea hasta qué extremo llegan estas semejanzas, el primer submarino nuclear que se construyó en los Estados Unidos (también el primero que pasó sumergido bajo el polo norte, lo que sucedió en 1958) fue bautizado con el nombre que dio Verne al suyo: Nautilus.

Una circunstancia que llama la atención y merece la pena reseñar es que los protagonistas de estas aventuras son casi todos hombres; algunos, como Phileas Fogg o el capitán Nemo, muy famosos. En los diez libros citados, tan sólo hay tres mujeres que tengan algún peso en el desarrollo de las historias: Nadia, en Miguel Strogoff; Aouida, en La vuelta al mundo en ochenta días, y, en menor medida, Kate, una chica que llega a la isla, igualmente náufraga, y que aparece casi al final de Dos años de vacaciones. Sin embargo, este es un detalle que, al menos para mí, carece de importancia. Él escribió lo que quiso, y no podemos por menos de agradecérselo.
Otras novelas de este autor, no citadas aquí, son: Los hijos del capitán Grant, Escuela de robinsones, Un capitán de quince años, Matías Sandorf, El soberbio Orinoco, El castillo de los Cárpatos, El archipiélago en llamas y muchas otras que podéis ver aquí: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Bibliografía_de_Julio_Verne

De paso, también podéis ver esto otro:
Novelas de aventuras de Camargo Rain:



martes, 27 de marzo de 2018

La efímera vida de Nastasia


Como tengo muchísimos, he puesto un libro nuevo en Amazon. Es la historia de una chica que se llama Anastasia, a la que seguramente por abreviar, aunque tampoco sea abreviar mucho, todo el mundo llama Nastasia.


Es una novela, pero está hecha de retazos cortos (de dos o tres páginas), tales como Yo nací con los Bitels, Mi madre y mi vida, Cuando fui concebida, Primeras aventuras, El pueblo y el mundo, Viaje en tren... (etc., etc.), que parece que es una forma de desarrollar las narraciones que a la gente ahora le gusta.
(Esto, yo creo, se debe a la vagancia del público lector, que piensa más o menos lo mismo que la protagonista de Alicia en el país de las maravillas, la cual, en el prefacio, dice:
–Un libro sin dibujos y sin diálogos..., ¿para qué sirve?)
En el libro se relatan los primeros veinte años de la existencia de esta chavala, durante los que le dio tiempo a crecer, a estudiar, a correr delante de los guardias en las manifestaciones, a acercarse sola hasta Valencia en una lambretta porque nunca había visto el mar, a trabajar en un bar de copas, a conocer al Rockero (personaje importante), a organizar su propio negocio (que recibió un nombre célebre: la guerra de las galaxias), y, en fin, a mil cosas más que ahí se detallan. Y al final, ¿qué sucede? ¡Ah!, eso lo descubrirá el que lo lea.
 
Semejante libro (casi 300 páginas) puede verse aquí:

De paso, también podéis ver esto otro:
 

lunes, 19 de marzo de 2018

Esta sí que es gorda


Nuevo libro en Amazon, novela ambientada durante el siglo XVII y el actual. Gira alrededor del establecimiento de los correos regulares, que por entonces (1601) comenzaban a tomar forma. También sobre una chica, claro –eso que no falte–, y sobre unos valiosos objetos de los que no se habla más que en clave; hay que leer entre líneas. Como se dice ahí, el secreto mejor guardado no se destripará hasta nuestros días.
Se podrá descargar gratis del 19 al 23 de marzo en este enlace:
 


La sinopsis podría ser esta:
Novela ambientada en la España de los Austrias, aquel abigarrado mundo de pícaros y descubridores, de señores y criados, de ovalados carros de seis ruedas, puertos de mar  y palacios de piedra rodeados de palmeras. Es el sur, donde abundan el vino y los perniles, las riberas del océano Atlántico.
Juan Rui de Velasco, antes llamado Abenasar, es un personaje de 1600. Traficante, contrabandista, músico, fabricante de salmueras, coleccionista de arte..., sus actividades se extienden por las orillas de ambas Indias, las orientales y las occidentales. Con el apoyo de personajes con influencia, y asistido por sus socios, entra en el negocio de los transportes terrestres, que entonces comenzaban de la mano de una familia judía favorecida por el rey, los Taxis, y de esta forma, para reconocer el terreno, se embarca en un viaje que le lleva a recorrer la península ibérica de sur a norte: es el viaje del morisco.
Juan Rui de Velasco tomó largas notas durante su viaje, y dejó escrito:

–Gótica Tierra de Campos, enorme y casi desértica extensión de la que anteriores y muy vagas noticias tenía, ahora te conozco, cuando nos acoges entre tus serpenteantes choperas y riachuelos, tus innumerables y escondidas aldeas y tus mil y mil colinas..., que complacido nos has y nuestras gratitudes nunca serán suficientes...
... y tras este preámbulo narraré el principal episodio, espiritual y recóndito suceso, que aconteció durante los días que digo.

En la amurallada población de Astudillo, mediado el mes de julio del año del Señor de MDCI.
Es de noche, y en las profundidades de una posada polvorienta, a la luz de un candil de aceite perfumado enarbolo la pluma y anoto lo que sigue:

En esta tierra de mieses y nubes blancas, en la que un claro tiempo nos acompaña, he descubierto el secreto mejor guardado.

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De manera paralela, aunque en el siglo XXI, varios personajes de fábula que tienen el castellano de idioma común, van a alumbrar las huellas de aquel viaje, tan lejano en el tiempo..., lo cual tiene lugar en diversos escenarios, tales como la Puebla de los Mártires, la campestre Ucrania, la ciudad de Londres o el estrecho de Mesina.


De paso, también podéis ver esto otro:

jueves, 15 de febrero de 2018

Cómo hablan los personajes de los libros


Recursos para escritores

Cuando uno se pone a escribir debe adoptar identidades dversas, y por lo tanto meterse en la piel de los actores, puesto que los personajes deben hablar como lo que representan. Por ejemplo, los niños. Así que cabría preguntarse, ¿cómo hablan los niños?

Aquí debajo pongo unos ejemplos:

Niña de 6 años hablando de las letras

Los protagonistas de los cuentos tienen el cuerpo hecho de sopa de letras, sí, y no sólo los protagonistas, también los personajes secundarios, el leñador y la bruja del bosque y tantos otros; los animales de sus corrales y los lugares en que todo aquello sucede, los bosques y los paisajes y hasta el fondo del mar, todo está hecho de sopa de letras. Los cuentos que yo he leído son una pura sopa de letras, no hay más que ver las páginas un poco de lejos, y esto es así porque sucede un fenómeno inexplicable y que voy a intentar aclarar. Los ojos de la cara ven letras, sí, pero los ojos de la mente..., fíjense ustedes, los ojos de la mente no ven letras sino que ven cuerpos, ven actitudes, ven paisajes y nubes y objetos de todo tipo... ¿No es esto precisamente la magia?

En mis cuentos yo he visto mil y una máquinas y entidades. Ranas verdes, brujas, leñadores, barcos de tres palos, hermanos perdidos en un bosque, cielos estrellados, bellas durmientes, y sin embargo sólo veía letras, igual que ve usted, quien me mira. Son los caprichos y las ilusiones de la mente, lo que sucede cuando nos adentramos en el reino de los pensamientos encantados, lo que nos sugieren las infinitas sopas de letras que danzan en el Universo, incluida la de pasta. A mí antes no me gustaba mucho, bueno, no me gustaba nada, eso de los fideos no se ha hecho para mí, voy a decir la verdad, los macarrones sí, ¡mmmmh...!, ¡están buenísimos!, pero las sopas..., y entonces un día Maná me dijo, [...]

(Lo anterior es de ESTE LIBRO.)



Niña de 14 años que regresa de una estación de esquí y no puede parar de hablar

La niña volvió de su viaje contando y no acabando, sobre todo de los chicos con los que había ligado,

porque ligamos nosotras, ¿verdad?, que ellos lo único que hacen es el tonto, bueno, y aceptar como corderitos lo que les des, ¿a que sí...?, o eso dice Candela, ¿tú qué crees?, ¿es verdad o no?, sí, hija, es casi verdad del todo, bueno, pues Rosana y yo, y las demás, claro, teníamos a todos los de otro colegio el día entero detrás, se venían a comer a nuestro comedor y nos invitaban a todo, a helados y a coca colas y a ir por la noche a la discoteca, pero nosotras les dijimos que no, que de quedar, nada, que ya nos veríamos allí, y por la noche íbamos y allí estaban todos, en fila..., ¡jo, y no veas...!, ¿tú has bebido alguna vez un cubata?, yo bebí un poco, con Rosana, que nos invitó uno que era algo mayor porque a nosotras no nos daban, y estaba asqueroso pero al final nos lo acabamos, y te entra una marcha..., nos pasamos la noche bailando las dos en mitad de la pista y nos tuvieron que echar, bueno, y a otros varios, porque no nos queríamos ir, y entonces salimos afuera y estuvimos hablando, que hacía muchísimo frío, y al cabo de un rato salió una de las señoritas y nos hizo meternos a todos y nos mandó a cada uno a su cama, ¿y sabes qué?, pues que algunos de los chicos llevaban hasta corbata, que no sé para qué la llevaban pero la llevaban, y luego, a los pocos días, resultó que había uno que tenía una cámara muy grande y estaba venga a decir que nos quería hacer fotos, y algunas dijeron que no pero yo dije que bueno, que a mí no me importaba, y me hizo algunas pero me decía que me tenía que cambiar de ropa, y como allí casi no tenía, porque no teníamos más que los monos de esquiar, me vestí con la ropa de Rosana y de otras, con una minifalda que tenía una y hasta con los bikinis, porque había una piscina caliente desde la que se veía toda la nieve, y estábamos todo el día allí metidos..., aunque también esquiábamos, ¿eh?, pero hacíamos las dos cosas..., y me ha dicho que las fotos me las va a mandar a casa.

(Lo anterior es de ESTE LIBRO.)



Niña de 5 años soñando

El borroso escenario se presenta desierto y sólo algún pájaro que los sobrevuela graznando pone una nota melancólica en el ambiente... Difuso cielo azul recortado por los árboles... Lo hondo del bosque... Todo se mueve, sí, todo se mueve... Ilusiones, fantasías, espejismos y apariciones que se abren paso a viva fuerza y de ninguna manera podemos gobernar...

Mará, de repente, ve un oso. Está allí, a su lado, con el largo hocico peludo, sentado en el suelo y la espalda apoyada en un árbol. Sin embargo, el oso no la ve a ella. No, no me ve. Soy invisible. Bueno, no, mejor: soy gaseosa, como una nube o un ángel que se estira y se encoge. ¡Boing...! Ahora paso delante de él, y el oso, que es negro, es oscuro, sin abrir los ojos sacude la cabeza y se come una mosca. ¡Clac! El sonido de las mandíbulas infunde respeto, es mejor no acercarse por si acaso, el oso no me ve, no me siente, pero ¿y si se confunde y cuando le meta el dedo en la boca pasa otra mosca? Porque si quiero le meto el dedo en la boca... No, mejor en la nariz... ¡Ayyy...! ¿Qué sucede? Mamut, que también es un espíritu de la tarde y ha crecido, es más grande que el oso..., ¡hala...!, me contempla con sorpresa. ¡Mira...!, ¡tiene la nariz llena de mocos...!, y él se arrima y husmea. No, mi ama: es miel. ¡Ah, miel...!, menos mal. Mamut tiene la voz de una persona mayor, a lo mejor es una persona mayor, desde luego es grande, y como es una persona mayor, me protege y no tengo miedo de nada. Los dos somos como sombras luminosas que culebreamos y estamos aquí y estamos allá, tan pronto en este sitio como al otro lado del camino de tierra, donde se revuelcan los jabalíes, que tampoco pueden hacernos nada, ¿cómo nos lo van a hacer si somos los espíritus del bosque?, eso, ¡qué divertido!, podemos subir y bajar por los troncos de los árboles sin que nadie se dé cuenta, ni las mariquitas, ¿a que sí?, y las mariquitas mueven la cabeza arriba y abajo y, todas a una, dicen, sí, es verdad, sois como espíritus del bosque, pero ¿a que no sabéis cómo se llaman los espíritus del bosque?, y yo me acelero y me confundo, no, bueno, sí..., espera..., aunque al fin me acuerdo, ¡ah, ya sé!, duendes, duendes grandes, mayores que el oso, duendes transparentes que no ocupan lugar bajo la luna, y Mamut me mira, pero ¿no era por la tarde?, Mamut es mayor y reflexivo, se acuerda de todo, y yo le digo, sí, pero da igual, además, por la tarde también se puede ver la luna, ¿tú nunca la has visto?, y debe de ser por la tarde porque yo creo que ya hemos comido, ¿no te acuerdas?, tortilla de patata..., mmm..., ¡qué buena!, y tú comías las cortezas de los quesos y las tiras blancas del jamón, que no eran ilusión, ¿eh?, que eran de verdad, y el perrín tiene un estremecimiento y emite uno de esos ladridos sordos que casi no se oyen, porque ¿no sueñan también los perros? Quizá él vio al oso descender del árbol y apartarse con premura, ¡por ahí vienen los humanos!, ...dita sea, hay que poner tierra por en medio..., y el oso se va protestando, desaparece el peculiar aroma que lo delata –que seguramente tiene algo que ver con el vinagre y otras especias que están usando en la frontera cocina–, y al fin se queda tranquilo y deja escapar un suspiro. ¡Ya se fue!

Mará, sin embargo, no ha dejado de ver el bosque, ¡qué va!, porque la fronda permanece inalterable. Ya no está el oso, que a saber adónde se ha ido, y tampoco están las mariquitas, que se habían constituido en asamblea, pero quedamos nosotros, los espíritus del bosque..., no, los duendes, Mamut lleva un sombrero muy raro y zapatos puntiagudos con estrellas pintadas..., no, tampoco, no son pintadas sino estrellas de verdad, casi no puede andar, el pobre, aunque como es transparente yo creo que le da igual, vamos por el caminito entre los árboles y nos paramos en donde queremos, él lo huele todo y yo miro dentro de los agujeros de la tierra y de los árboles, a lo mejor encuentro algo, y cuando durante un momento la espesura se aclara oigo una guitarra, aunque es al otro lado del valle, en las montañas de enfrente, ¿será mi padre?, ¿por qué he pensado en él?, será porque también es grande, él sí que es grande, más alto que las montañas blancas, y lleva las botas de siete leguas y a cada paso que da avanza tanto que no le podemos alcanzar, sus zancadas resuenan en el bosque y los animales se apartan, vámonos de aquí, que llega el gigante de pies de hierro..., pero no todo es una ilusión, no, una quimera, porque cuando salimos al claro que hay en la falda de las montañas, allí está él, mi padre, es por la tarde y está sentado como antes el oso, con la espalda apoyada en un árbol, es muy grande, pero eso ya lo he dicho antes y no me da miedo, y tiene la guitarra entre las manos, mira al cielo y canta por lo bajo, aunque luego se pone en pie y canta más alto mientras rasguea el instrumento..., allí está, pero él tampoco nos ve porque somos transparentes, y nos acercamos hasta colocarnos a su lado, ¿cómo se llama esa canción?, se llama Bésame mucho, sí, como si fuera esta noche la última vez...

[...]



Y hasta aquí llegó la broma, que por hoy ya he dado bastantes ideas. El que quiera saber más, que mire en ESTE SITIO

martes, 23 de enero de 2018

¿Cómo empiezo una novela?



Recursos para escritores

Hay infinidad de maneras para comenzar una narración, e infinidad de cosas que se deben evitar. Por ejemplo, si quieres que tu novela sea una novela kleenex, comienza de la siguiente manera:

Suena el despertador. La chica se levanta de la cama, y sin pensar en nada se mete en la ducha.

(Luego, una vez duchada, se puede hablar de la ropa que se pone, o incluso de la marca del maquillaje..., ja ja.)

Hay multitud de libros (del género rosa, claro es, y cortitos, con poca enjundia) que comienzan con esta retahíla u otra muy parecida. El inconveniente de ello es que, si bien parece que ello llama la atención del público femenino, en especial el joven, luego, una vez acabada la lectura, el objeto entero se arroja a la papelera del cerebro y no vuelves a acordarte de su existencia. Tiene esa propiedad. Mal rollo.

AXIOMA PRIMERO: Nunca hagas lo que está haciendo todo el mundo. Es como echar agua al mar. De ahí la escasa utilidad práctica de las redes sociales.

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OTRO EJEMPLO DE COMIENZO:

El tren sale del túnel. Ante él se presenta el larguísimo puente de hierro que ha de recorrer. Mientras los pasajeros duermen ajenos al peligro, la resoplante locomotora avanza imparable sobre los raíles..., pero he aquí que una mano asesina ha dispuesto las cosas de otra manera. En mitad del recorrido, cuando el convoy se cierne sobre la parte más alta de la estructura, la vía férrea, suelta de sus soportes, cede ante el peso y la enorme máquina se precipita hacia el abismo arrastrando buena parte de los vagones. [...]

Este es el patrón que se podría llamar de catástrofe ferroviaria o catástrofe a secas, que en sus diversas variantes (guerra nuclear, incendio de una ciudad, etc.), es también muy utilizado para llamar la atención del lector.

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OTRO MODELO, que podríamos llamar de frase larga, puede comenzar de esta manera:

En la tarde del 2 de octubre de 1823 un anciano bajaba con paso tan precipitado como inseguro por las afueras de la puerta de Toledo en dirección al puente del mismo nombre. Llovía menudamente, pero sin cesar, según la usanza del hermoso cielo de Madrid cuando se enturbia, y la ronda podía competir en lodos con su vecino Manzanares, el cual, hinchándose como la madera cuando se moja, extendía su saliva fangosa por gran parte del cauce que le permiten los inviernos.

(Desafío al lector a que encuentre de dónde proviene este ejemplo. Se trata de un libro muy conocido.)

O bien (muy parecido al anterior):

Una gélida y lluviosa tarde de noviembre de no hace muchos años, envuelta en una gabardina y protegida por un paraguas de colores, entre las parpadeantes luces de los escaparates, la gente que se cruza y el rumor de los coches, con decisión desciende una figura por la madrileña calle del Marqués de Urquijo. Es una mujer a la que no estorba la lluvia, casi ni la advierte, pues tiene otros planes. Cruza las bocacalles sin prestar atención y algún coche toca la bocina. Ella va contenta y ríe, y mientras camina, que incluso parece hacerlo a saltitos, por dentro tararea una canción...

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O TAMBIÉN, otra forma de comenzar, manera descriptiva:

Por la linde del bosque, evitando las cenagosas orillas del lago, transita lejano un grupo de seres peludos y encorvados. Su caminar es en general torpe y perezoso, pero a veces algo llama su atención, pues se detienen, y tan pronto hozan el suelo levantando polvo como dirigen su mirada hacia lo alto mientras gruñen sordamente, gruñidos que en ocasiones se convierten en chasqueados aullidos que recorren el aire y obligan a levantar el vuelo a grandes bandadas de pájaros negros. Los pájaros revolotean caprichosamente sobre las copas de los árboles antes de volver a sus refugios, y los personajes que observamos, excitados por la búsqueda del almuerzo, brincan y dan volatines sin ton ni son, aunque en seguida, sin cesar en el guirigay, retoman la andadura que ni ellos saben adónde les conduce.

(Procedente de OJOS AZULES, una novela histórica del altos vuelos que pasa revista a sucesos acaecidos en diversas épocas, desde la Edad de la Piedra a la actualidad.)

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En fin, espero que esta mínima acotación sirva a alguien para algo. Otro día pondré más ejemplos, y mientras tanto, siempre se puede echar una ojeada a ESTO.


miércoles, 20 de diciembre de 2017

Multitud de libros gratis en Navidad: Estamos que lo tiramos



Este es un post para lectores:

Durante los días que van a durar estas fiestas de Navidad, es decir, desde hoy 20 de diciembre hasta el 15 de enero, voy a ir poniendo libros gratis: uno cada día. El que quiera que los baje, que no cuestan nada.

Para conseguirlos hay que ir a ESTA DIRECCIÓN (es en Amazon, en donde no meten virus ni troyanos y va todo como una seda), mirar cuál de ellos es el que está a 0,00 €, y descargarlo por el morro. Ya digo, cada día va a haber uno diferente.

Se van a repetir, porque no tengo tantos, así que tenéis varias oportunidades para descargarlos todos.

Y sin más, felices fiestas y próspero año nuevo.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Camilo José Cela, el mejor escritor español de la segunda mitad del siglo XX



Esta es una semblanza (brevísima) de la vida de Camilo José Cela, el mejor literato español de la segunda mitad del siglo XX.

Nació en Iria Flavia, pueblo cercano a La Coruña, en 1916, y murió en Madrid en 2002.

Durante su juventud vivió en Galicia y en Madrid, y ya en ella se significó por lo iconoclasta: le expulsaron de dos colegios de curas. También sufrió una tuberculosis a los quince años (enfermedad para la que entonces no existía cura), por lo que pasó un año en un sanatorio de la sierra de Guadarrama.

Cuando comienza la Guerra civil (julio de 1936) tenía veinte años. Vivía en Madrid, en donde estudiaba, y consiguió escaparse de esta ciudad para alistarse en el bando franquista. De esta etapa guerrera no se sabe casi nada, excepto que fue herido, aunque no debió de ser de mucha consideración.

Al acabar la guerra comienza a escribir. Su primera novela es La familia de Pascual Duarte, curiosa por ser su ópera prima, aunque el valor literario es escaso. Con posterioridad él dijo de ella: «Empecé a sumar acción sobre acción y sangre sobre sangre, y aquello me quedó como un petardo», y es verdad que visto desde hoy, resulta bastante tremenda y comercial. Fue publicada en 1942, es decir, cuando tenía veintiséis años.

Malvive (vamos a decirlo así) en Madrid durante los primeros años de la posguerra, y de esta época datan sus siguientes narraciones: Pabellón de reposo (1943) y Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes (1944). Durante estos años escribe varias colecciones de cuentos (algunos geniales) y los primeros libros de viajes: Viaje a la Alcarria (1948), Ávila (1952) y Del Miño al Bidasoa. Notas de un vagabundaje (1952).

La obra que le hace famoso es su siguiente novela, La colmena, publicada en 1951 en Argentina, puesto que aquí no pasó la censura franquista. Otras obras de esta época son Mrs. Caldwell habla con su hijo (1953) y La catira (1955), dos novelas que quien esto escribe cree que tienen mucho interés.

En 1954 se va a vivir a Mallorca, lugar en el que residirá 35 años, y en 1957 es elegido miembro de la Real Academia Española. En Mallorca continúa con su obra literaria, pero también pone en marcha otros proyectos, como la revista Papeles de Son Armadans o la editorial Alfaguara, aparte de escribir nuevos libros de viajes (viajes que llevaba a cabo caminando y con la mochila al hombro), como son Vagabundo por Castilla (1955), Judíos, moros y cristianos. Notas de un vagabundaje por Ávila, Segovia y sus tierras (1956) y Primer viaje andaluz. Notas de un vagabundaje por Jaén, Córdoba, Sevilla, Huelva y sus tierras (1959).

Es entonces cuando entra en la etapa más interesante de su obra, con libros tan monumentales como Tobogán de hambrientos (1962), San Camilo, 1936 (1969), Oficio de tinieblas 5 (1973), Mazurca para dos muertos (1983), y la sin par Cristo versus Arizona (1988), casi treinta años de buen hacer literario. Obsérvese que entre ellos hay grandes lapsos temporales, es decir, que este señor no era de los que publicaba una novela al año, lo cual se explica, entre otros motivos, por su abundante labor periodística (por ejemplo: durante muchos años escribió una columna diaria en ABC).

En 1987 le dan el premio Príncipe de Asturias de las Letras; en 1989 el Nobel de Literatura, y en 1995 el Premio Cervantes.

Hay una última etapa literaria en su vida, con títulos como La cruz de San Andrés (refrito de cosas anteriores que sin duda tenía aparcadas por si surgía la ocasión, y por el que le dieron el Premio Planeta, nada menos, pero ya se sabe que este premio...), o Madera de boj, obra ya muy crepuscular, aunque de buena factura.

Esta es, a grandes rasgos, la vida del más interesante escritor de la segunda mitad del siglo XX español, digno sucesor de don Pío (Pío Baroja), que podría ostentar idéntico título para la primera mitad. Tal para cual.

Y ahora, ¿cómo es esta obra literaria, que sin llegar a ser monumental por el tamaño, lo es por la calidad? Quien esto escribe se declara incondicional del autor, así que sólo daré unos datos:

Don Camilo (como Galdós, por ejemplo, del que era gran admirador) siempre acertaba con la palabra exacta, que es una habilidad muy poco común. Era un maniático del lenguaje y las buenas formas gramaticales, y nada amigo de cursiladas o las pasajeras e ingenuas modas (de las que se reía) que caracterizan la vida actual, y la de su tiempo también; antes bien, inventaba nuevas formas de expresión, y cada novela de su época magna es diferente por completo de la anterior. Su literatura estuvo influida por los grandes escritores castellanos, Quevedo, Cervantes, Galdós, Baroja..., aunque también por los narradores norteamericanos de su época, como Faulkner o Dos Passos. El arte de este señor es muy español, o totalmente español, en esa línea que podríamos llamar arte tremebundo (él lo llamaba carpetovetónico), buenos ejemplos de los cuales son los Caprichos de Goya o las películas de Buñuel.

En general, casi todos sus libros son buenos (algunos geniales). Destacan las novelas, las recopilaciones de cuentos (hay que leer Claudius, profesor de idiomas, Culpemos a la primavera o Memorias del cabrito Smith, chivo insurrecto, para hacerse idea de lo que es un cuento), y los libros de viajes, en especial Viaje a la Alcarria y Judíos, moros y cristianos. Las recopilaciones de artículos periodísticos, en mi opinión, son más aburridas, pero estas son cosas que hacen las editoriales y con las que él probablemente no estaba de acuerdo, excepto en la parte crematística.

Durante toda su vida fue un viva la virgen, que es uno de los más interesantes oficios que aquí abajo se pueden desempeñar. En lo que concernía a su persona, manejó con arte las relaciones públicas, habilidad que le reportó gran popularidad (al margen de sus libros), por lo que sin meterse en honduras de marujeos diversos fue un personaje muy conocido (y reconocido por el gran público). A esto contribuyó sin duda el no haberse querido nunca sumar (al menos de forma pública) a esas asociaciones que, como partidos políticos y demás, han proliferado en nuestra sociedad; lo mismo podría decirse de modernas tendencias como la progresía, el feminismo o la homosexualidad, por cuyos principios filosóficos nunca tuvo mucha simpatía. En cambio, siempre estuvo al lado de la gente de a pie, y esta se lo agradeció.

En definitiva, fue un cachondo carpetovetónico que hizo lo que le dio la gana, disfrutó la vida (por lo menos, eso parece desprenderse de sus escritos) y nos dejó un legado muy importante. ¿Qué más se puede pedir? Y como final y a modo de ejemplo de su manera de hacer, ¿quieren leer ustedes un párrafo de uno de sus libros? Es muy corto, trescientas palabras, pero vale la pena hacerlo. Está en San Camilo, 1936 y dice así:



Don Roque lleva a las dos criadas de la fonda a la novillada que se celebra en honor de los aviadores Arnáiz y Calvo, don Roque es muy galante con las damas, un poco sobón pero muy galante, tenéis que poneros las dos muy guapas, a los toros no se puede ir de trapillo, descuide don Roque ya verá como no tiene que avergonzarse de nosotras, eso espero, eso espero..., el programa de la novillada no es muy brillante –los aviadores Arnáiz y Calvo se hubieran merecido algo mejor– pero no hay otro, José Neila, Pedro Ramírez y Pedro Barrera, con ganado del señor González Camino, después se desecharon dos reses que fueron substituidas por otras dos de don Juan Terrones pero una resultó una chiva y fue devuelta al corral, se reemplazó por un buey de don Gabriel González que fue fogueado, ¡todo un saldo!, los aviadores Arnáiz y Calvo y el respetable se merecían otra cosa, don Roque se sentó con la Paulina a un lado y la Javiera al otro, la Paulina es más complaciente pero la Javiera es más guapa y vistosa, la Paulina es más calentona pero la Javiera tampoco hace remilgos, la Paulina es celosa y la Javiera en cambio lo que quiere es merendar y que la lleven a los toros, Pedro Ramírez Torerito de Triana cortó una oreja a su segundo, los otros dos espadas no pasaron de voluntariosos, cuando Torerito de Triana saludó desde los medios don Roque le preguntó a la Paulina, ¿te lo tirabas?, ¡calle usted don Roque, qué cosas tiene!, bueno, ya sé que sí, don Roque se volvió a la Javiera, ¿y tú?, ¿yo qué?, que si te lo tirabas, ¡Jesús, qué ocurrencia!



Eso es escribir, y no lo que se estila ahora.



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Al margen de lo anterior, en 2011 compuse una especie de estudio de esta novela (San Camilo, 1936) pasando lista y haciendo una recopilación de sus múltiples personajes (son más de doscientos) y de la manera en que está escrita, que es algo parecido a un puzzle. Esto se puede ver en internet, y descargarlo en pdf (por si alguien tiene curiosidad), en esta dirección:






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Y hasta aquí llegó la broma, que con esto es suficiente. El que quiera saber más, que mire en ESTE SITIO.