martes, 30 de octubre de 2018

La mayor aventura jamás contada




Imagínese el mundo del siglo XXI. No el de principios (la actualidad, que de sobra conocemos), sino el que se nos viene encima. El mundo de los decenios de los años 30, los 40, los 50..., al final del cuál... 

(esto tiene lugar durante el solsticio de verano del año 2050, o el solsticio de verano del 50, como dice la negra: [...] así que la primera noche, también la primera noche de aquel verano, el verano del cincuenta, mientras la civilización llegó a buscarnos la pasamos solos [...] ),

... sucede el milagro, que milagro fue y estupefactos dejó a los miles de millones de habitantes de nuestro planeta Tierra.
¿Qué fue ello? No lo desvelaré, claro está, pero allí intervinieron fuerzas de las que aún no tenemos noticia. ¿Cómo íbamos a tenerlas, si los seres que las produjeron desdeñaban a la humanidad como interlocutora? ¿Para qué nos iban a necesitar, si ya existen los cetáceos?... Y es que no somos el centro del mundo, como muchos piensan, sino una especie que, aparentemente, está dando sus últimos suspiros.
La aventura de las luces azules es la última de las novelas que estoy publicando, una narración futurista (una fantasía, por lo tanto, y una fantasía bonita), en la que se aborda el problema de la evolución (de la evolución de la materia, se entiende, que desde el big bang no ha cesado de reelaborar sus estructuras, galaxias, estrellas, seres vivos...), lejos, muy lejos de las coordenadas hoy cotidianas, toda esa anticuada e inane jerga de izquierdas, derechas y demás zarandajas con que se entretiene a las por definición acríticas sociedades actuales. Es preciso traer a colación asuntos nuevos, pues el mundo que nos espera no se va a componer de lugares comunes y baladíes y trasnochadas frases hechas.
La aventura de las luces azules es un título que lo define a la perfección. Es una aventura, vaya si lo es –una innumerable sucesión de ellas–, y amén de otros elementos (la superficie de los continentes, sí, pero también la del océano, sus más profundos abismos y la inmensidad de los yermos espacios interplanetarios...), está aderezada por los efluvios –de los que no sabemos nada– de las ondas telepáticas, es decir, las que se supone que emiten –aunque aún no las hayamos detectado– máquinas tan complicadas como los cerebros de los animales superiores. ¿Y quiénes son los animales superiores? Pues se supone que las personas... y los cetáceos. Hay más, y tampoco habría por qué circunscribirse a ellos, pero para no complicar el asunto, los personajes principales de la historia son tres: un europeo que nace el 1 de enero de 2001 –justo con el milenio–; una negra procedente de la selva caribeña y cuya mayor afición es el mar, y un cachalote del océano Atlántico; telépata, por supuesto. Entre los tres dan cuerpo a esta ingente historia –La aventura de las luces azules–, que se extiende durante 100 años y 800 páginas.
Esta no es una narración de ficción científica (impropiamente llamada ciencia ficción), puesto que aquí no se habla de ciencia (o se habla muy poco), pero que inevitablemente cuenta con elementos de ese género, como la telepatía y la presencia de inteligencias extraterrestres. Entendámonos, la presencia, que no quiere decir su aparición en escena en carne mortal, puesto que no creo que estos seres sean tan tontos como para descender a la Tierra que conocemos, y menos con la que está cayendo en la sociedad de analfabetos informáticos que caracteriza los tiempos actuales. Sin embargo, allí están, contemplándonos con estupor desde el lugar que ocupan...

La que publico ahora es la segunda parte, subtitulada Rondeau, y luego, con intermedios de unos meses, seguirán las restantes, Scherzo allucinante y Andante con moto e finale.
¿Qué más quieren que les cuente?, porque podría hablar de tantas cosas... De las aventuras abisales de la negra; de los conciertos de puertas chirriantes en alta mar –puesto que la música es parte fundamental en esta historia; del astronauta perdido para siempre en órbita solar; de la bienaventuranza, especie vegetal de allende los espacios siderales; de la boda por ondas electromagnéticas y los coloquios con seres que están lejos, muy lejos... pero no diré más. El que esté interesado en leer semejante cuento, que cuento es, y provisto de colosal fantasía desbordada (es el mundo del futuro), ya puede hacerlo AQUÍ

La primera parte (Allegro vivace) se puede ver AQUÍ.

    Muchas más fotos, AQUÍ.


miércoles, 17 de octubre de 2018

La España actual en siete fotos



Hacía mucho que no me daba una vuelta por la geografía española, viaje que con anterioridad había realizado repetidamente, y la pasada primavera he vuelto a tomarme semejante libertad. ¿Resultado? Pues regular, para qué voy a decir otra cosa. En las costas hay demasiadas viviendas,


y en las carreteras que las recorren, demasiadas rotondas, demasiados pasos de cebra, contenedores de basura, badenes, bandas sonoras, limitaciones de velocidad..., que las convierten (incluso las nacionales) en calles larguísimas a las que no se ve fin y te hartas de transitar.


También podría hablar de las plazas mayores, incluso las monumentales, convertidas en terrazas de cafetería, de las que hay muchísimas,

Plaza Chica de Zafra: una cafetería en cada plaza mayor.

e igualmente se observan demasiadas menciones a la comida. El letrero más repetido en las carreteras españolas es parrillada, seguido por chuletón y menú del día. ¿De verdad estamos los españoles muertos de hambre? No lo creo, aunque alguien se está empeñando en que lo pensemos.

La comida de siempre: 
el caldo gallego que aparece en la foto y estaba buenísimo, 
es de un bar de Lugo

Es verdad que la mayor parte de los españoles (más del 80%) están contentos con el país que tienen y no les gustaría que lo tocasen,

Llanura castellana durante la lluviosa primavera que ha transcurrido

pero España es un país viejo, con mucha historia, muchos siglos a cuestas. Es como una vieja encina a la que pesan las ramas,


y como los árboles y cualquier ser vivo (cualquiera de nosotros), está aquí de paso. Algún día todo se derrumbará, probablemente para transformarse en algo nuevo. ¿En qué? ¿En un conglomerado de repúblicas en que los mandamases campen por sus respetos, como sucede ahora mismo? No lo quieran los dioses... Un renacimiento es difícil que llegue, aunque ¿quién sabe? La moderna historia de España, que comenzó con el descubrimiento de América, surgió de unas cenizas, pues los siglos anteriores, el XIV y el XV, también habían sido caóticos para el país en conjunto. ¿Volverá a suceder lo mismo? En tal caso, a ver qué descubrimos ahora más allá de los mares...




Muchas otras fotos como las anteriores, AQUÍ.

Y hablando de movidas, a sus amantes recomiendo ESTO.

martes, 25 de septiembre de 2018

Plaza mayor de Medinaceli


Medinaceli, en la provincia de Soria (término en el que murió Almanzor), tiene hoy una plaza mayor presidida por un enorme caserón (el palacio del duques de Medinaceli) que merece visitarse, y además tiene un arco romano de nota y multitud de casas de piedra, aparte de bares y restaurantes dedicados a eso del turismo, que este es un lugar frecuentado. ¿Alguien quiere más? Pues que mire ESTO.
 

lunes, 10 de septiembre de 2018

Del 10 al 14 de septiembre, libro GRATIS



Los posaderos del fin del mundo (al final enterrados bajo calizas lastras arrancadas al acantilado...); cachalotes telépatas; astronautas abandonados a su albur en órbita solar; sacofaríngidos y melanocetos (habitantes del fondo del mar), y cómo no, extraterrestres todopoderosos e invisibles que hacen lo que nadie puede hacer sin pedir nada a cambio.
Estos, y otros muchos (como Eduguá, la negra y el cachalote), son los protagonistas de esta sin par historia, cuya primera parte se puede descargar gratis del 10 al 14 de este septiembre en la siguiente dirección:


La historia es complicada, como complicada e imprevisible será nuestra suerte durante la época en que transcurre, este siglo, el XXI.

Además, si se quieren ver otros libros (cosas de todo tipo, aunque sobre todo novelas), hay que ir a ESTE ENLACE.

Y además, los que no queráis gastar dinero y estéis interesados, también podéis leer cosas mías. Eso se puede hacer es esta dirección:


Ahora mismo hay una novela histórica muy bonita (Edad de las tinieblas) y alguna otra cosa. Entráis y echáis una ojeada, y si veis algo que os interese, lo descargáis; lo hay en mobi, en epub y en PDF. En este lugar no hay problemas de virus ni troyanos, como sucede en otros sitios, puesto que es una página que manejo yo.

jueves, 9 de agosto de 2018

Para los amantes del rock and roll

https://www.amazon.es/dp/B07FD2BPF6


»Nosotras éramos una pandilla de chicas de quince años, casi todas de la ciudad nueva, que en verano nos trasladábamos a la vieja y a sus playas porque la mayor parte de nuestras familias procedían de ella. Durante aquellos meses aprovechábamos para ponernos todo lo morenas que pudiéramos, siempre que hiciera sol, y para lucir los primeros bikinis que tuvimos, [...]
» [...] y los chicos de allí nos contemplaban desorbitados e igual que si hubieran visto pasar unas marcianas. [...] 
» [...] Luego ponían aquella de Ciao ciao bambina y otras del mismo estilo, que entonces se llamaba para arrimar, y así, entre bromas y veras, [...]
» [...] con las canarias en una playa, y luego, por la noche, fuimos al apartamento de una de ellas a dormir y Pancho dijo, anda, una guitarra, ¡qué bien!, y cuando estábamos en la terraza, era por la noche y ya todos muy tirados, nos pusimos a cantar aquella de She loves you, ¿no sabes tú eso?, ella te quiere... [...]
» [...] Bueno, y también me acuerdo del High class baby que aquí se llamaba Presumida, nos vemos, presumida, no te puedo aguantar, etc., ¡anda que no la tocamos veces!, [...]
« [...] y del rock del río rojo ¿qué podríamos añadir?, ¿te acuerdas de aquello que había que tocar con un saxo pero nosotros lo hacíamos con la guitarra, tarirorirorá, tarirorirorá...?, ¡qué cosa...!, [...]
» [...] y le dije, oye, aquí huele muy raro, yo creo que son esas zapatillas tuyas, claro, ¿no has oído hablar del Comité del Tigre?, sí, bueno, pero es que esto ya es demasiado, y las cogí, porque cuando hacía calor Charli solía conducir descalzo, y las tiré por la ventana, fue un buen recurso porque en realidad lo hice para que se le olvidara la alocución, y él se quedó un poco así, enarcó las cejas y a punto estuvo de detenerse a recogerlas, pero luego comenzó a reír y no podía parar, ¿y qué me pongo ahora...?, pero el caso fue que no volvió a decir nada de su tema favorito e hicimos el viaje tranquilamente, y al llegar a la puebla, que él iba descalzo, fuimos directamente a echar una cerveza al bar de La Resaca para ir tomando contacto y nos encontramos a Ríchar en la barra, ¡hombre!, ¿qué haces aquí?, ¿y vosotros...?, ¿cuándo habéis venido?, ahora mismo, ¡ah!, y tú ¿qué haces sin zapatos?, pareces un hippie de los de los viejos tiempos, sólo te falta el pachuli... [...]
»Yo estaba vestida de uniforme una de aquellas tardes en el stand que me había correspondido, cuando pasó por allí uno con una máquina de fotos, y primero me preguntó si sabía en dónde estaban las cosechadoras..., luego me miró, y al final me dijo, no te voy a contar lo de oh! Carol porque seguro que no sabes lo que es, pero ¿por qué no vamos luego a tomar una cerveza?, y a mí me sorprendió, ah, pues si quieres..., porque la verdad es que estaba muy bueno, y cuando acabé, después de recorrer algunos bares del centro, bares antiguos en los que nos dieron calamares y otras cosas, [...]
» [...] y de aquella manera nos dieron las cinco o las seis, quién puede saberlo, y al final, como seguramente la recién llegada era tímida, o eso nos pareció, acabamos durmiendo nosotros tres en una habitación y las chicas en la otra, ¡jolín, macho!, dijo Charli, si es que parecemos de los de la acera de enfrente..., como se entere el posadero, nos echa. [...]
» [...] pero en seguida las chicas, las amigas de Patricia y otras, dijeron que siguiéramos con lo de la música antigua, que esta noche es especial, y nos pusimos a tocar rock and roll de verdad, a Elvis y a otros, que Pancho los imitaba que parecía su reencarnación..., vaya éxito, porque yo había ido a algunas bodas y aquella no se pareció en nada a las anteriores. [...]
»Una vez puse un bar de copas en la ciudad nueva, aquella ciudad era muy grande para mí, en donde casi no conocía a nadie, pero como el local estaba en buen sitio, en mitad del barrio que albergaba la movida, una cosa que entonces funcionaba, me sorprendió la cantidad de gente que aterrizaba por allí. Muchos se hicieron asiduos, y es que les debió de gustar la decoración, que la hizo Pancho, claro, que para aquellas cosas se las pintaba solo. Como el sitio era muy antiguo no hizo casi nada, [...]
» [...] y compuse la cara, agité el vaso y, más que cantar, declamé, eel fina-al... deel verano... llegó, y tú partirá-as..., yoo no seé, haasta cuándo, este amor... recordaraás..., [...]
»Bueno, sí, ha llegado el final de nuestro verano, dijo Charli un día que estábamos en la casa de la plaza de La Aduana alrededor de la camilla, pero es que todos los veranos se acaban y bastante ha durado el nuestro, ahora mismo empiezan otros, todos los días empieza el verano para alguien, jovencitos del planeta entero, negros, verdes, cobrizos, incluso blancos... [...]
» [...] porque todo lo que dijimos antes, la historia y la canción, fue una verdadera y auténtica declaración de amor, una fenomenal y fantástica mentira, uno más de los recónditos secretos que guarda el alma humana, eso que ninguno de vosotros sabe lo que significa ni nunca llegaréis a averiguarlo, pues al fin ha sonado la hora, sobrevino vuestra fecha de caducidad y hasta aquí os duró la cuerda, amén Jesús.

(Lo anterior es un refrito confeccionado con trozos de Charli en Wonderland: una historia de los tiempos del rock and roll.)

jueves, 19 de julio de 2018

Libros de aventuras para leer este verano




Ya podéis ir preparando el lector y la cabeza, porque si esta estación que viene, el verano, se os complica (o sea, que os deja la novia o el novio, o en el trabajo se niegan a daros vacaciones, u os meten en la cárcel o en el hospital, o llueve..., o lo que sea), siempre podéis salvar el escollo y viajar, sí, viajar, aunque sea con los ojos de la mente, que tampoco es mala forma de hacerlo. Para ello, ¿qué mejor ocupación que la de leer libros de aventuras?
A los que les gusten estos libros, y que además sean narraciones históricas, les puedo recomendar varios:
Ojos azules, que se puede ver aquí: https://www.amazon.es/dp/B072N822Q9
El viaje del morisco, aquí: https://www.amazon.es/dp/B079TBP55B
o Dios conmigo, aquí: https://www.amazon.es/dp/B018XOY7NU

Los detalles, es decir, de qué van, cuánto valen (baratísimos), quiénes son sus protagonistas y todo eso, se pueden ver en las páginas indicadas, en las que se dan toda clase de pormenores. Eso sí, y esto es de mi cosecha: son libros serios, sin tonterías.

Los anteriores, aparte de pertenecer al género de aventuras, son libros históricos, que podríamos decir, pero también hoy otros contemporáneos (que a lo mejor os gustan más) AQUÍ.


miércoles, 4 de julio de 2018

Fotos en blanco y negro

Con esto de los móviles, hoy sólo se hacen fotos en color, y en un color muy feo, además, que es el que producen los sensores de estos aparatos, una cosa como con flou... En fin, en general una broma. El caso es que las fotos en blanco y negro han caído en desuso y nadie se acuerda de ellas, con lo bonitas que eran. También cabría preguntarse: ¿se sueña en color o en blanco y negro?...
Para que no caigan totalmente en el olvido, aquí debajo pongo un par de ellas: una calle cualquiera de este país y un árbol, o mejor, una encina; ¡y qué encina! Desde luego que es un ser vivo, no hay más que verlo.






Más seres vivos (y diciendo toda clase de cosas) pueden verse AQUÍ